"Diferentes Generaciones Opinando"


VIVIR EN PAZ

Lichi Rusconi

 

Cuando realmente se vive en paz existe el respeto y lo más maravilloso es que existe el amor hacia uno mismo y hacia  los demás, sin  importar las diferencias culturales, religiosas  o políticas, siendo también esto sinónimo de vivir en paz con todo lo que nos rodea.

Mantener la paz es una necesidad, igualmente un compromiso para  todos, pero  en  especial de los padres de familia, ya que es en el hogar donde se aprende a vivir y también a construir un ambiente de paz, es allí donde los padres tenemos la enorme responsabilidad de enseñar e inculcar a nuestros hijos la manera de comportarse, de  tratar con respeto y amor a los demás, asimismo de enseñarles a resolver con inteligencia y pacíficamente sus problemas.

Tenemos muestras de falta de paz en el día a día y a veces ni cuenta nos damos o lo vemos natural y normal, un  ejemplo cuando se levanta por la mañana ya con un sentimiento de enojo, que después éste se expresa con palabras, pudiendo llegar a manifestarse hasta en formas violentas e incontrolables, terminando  tu día sin paz en tu mente y corazón.

Recordemos que el hombre no está hecho para la guerra, aunque casi siempre estamos en guerra,  fuimos hechos para hacer la paz, esto se puede afirmar  y asegurar para la historia porque se ha demostrado que el hombre que vive en la violencia se autodestruye. Lo complicado y  difícil es que la paz no se da inmediatamente, ni por orden, no  se obtiene sin esfuerzos, ni  se compra o se pide prestada…La paz nace del corazón de cada ser humano y si no existe paz en el corazón de nosotros, entonces cómo podemos querer y pedir paz a otros, pedir  paz a nuestro país o al mundo entero. ¿Sabias que el perdonar es una de las libertades que nadie te puede quitar?, cuando logras perdonar  de raíz, puedes experimentar llegar a vivir en paz.

Estamos viviendo en un mundo desequilibrado, lleno de tensión, con  incertidumbres, complejos y en donde familias, grupos, organizaciones, partidos políticos tienen resentimientos, desconfianzas, ambiciones de poder, incapacidades para saber escuchar o de poder armonizar posiciones o de tener objetivos comunes, complicando  de esa manera más las situaciones, llegando a desestabilizar no solo a una  persona sino a una nación entera.

La paz también se puede obtener cuando se vive un verdadero sentido de justicia y cuando se logra reconocer poniéndose en práctica todos  los derechos de los demás, dejando  a un lado los intereses de por medio que se usan para oprimir, para crear violencia, para promover las guerras y atropellar  la dignidad humana, todo  esto nos deja ver y nos hace comprobar la gran necesidad que existe de paz en el corazón y mente de cada hombre y mujer.

Es por eso que en nuestro país todavía hay personas que estamos anhelando y  luchando después de 21 años de la firma de los acuerdos de paz, para que exista una autentica democracia y una verdadera PAZ, con una reconciliación sincera entre todos los salvadoreños..

 

2 Comentarios para «VIVIR EN PAZ»

  1. María Cristina dice:

    Excelente artículo Lichi, es tan cierto que cuando no vivimos con paz en nuestro corazón se lo trasmitimos a nuestros hijos y familia, desde ahí comenzamos a convivir con violencia, sea esta psicologíca o fisíca, la cual no es superada y se va transmiendo a de generación en generación.

    Dios la bendiga!!!!

  2. Jorge M. dice:

    Precisamente por no tener paz mental es que nuestro país es un desastre en cuanto a la violencia. La paz mental es la que permite vivir en armonía a la población, pero sin duda debemos entender que es casi imposible poder tener paz mental cuando las necesidades primarias no están satisfechas y eso es un deber y prioridad de los gobernantes.

    Es ilógico que esperemos que nuestra población tenga paz social sin paz mental e individual que se vea reflejada en la colectividad.

    Por otra parte, muchos que tenemos cubiertas las necesidades básicas de techo, vivienda y comida pasamos sin paz mental por tanto apego y deseos originados por el increible deseo de “tener más.”

    No vivimos más en la era del SER ahora vivimos en la era de TENER.

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